miércoles, 10 de septiembre de 2014

Visita a Chubut


"Hola Barbara. Como estás? Te comento que tenemos en la cuidad de Esquel una casa de lanas en la cual..." Así empezó la historia.
Y mensaje va, mensaje viene, me subí al avión con rumbo a la provicia de Chubut.




Con algún viento cruzado aterricé en Esquel y quién me recibió aparte de Silvano? Ahí se la ve.
La Trochita!!!! 







Sin pausa nos fuimos para el local, donde nos esperaban ansiosas las chicas para la clase de crochenit, una técnica similar al tunecino, pero con aguja de dos puntas y dos lanas.





Qué concentración había ahí!!!!








Como buen fin de semana agitado, el sábado nos esperaba otro grupo en Trevelin, hermosa ciudad que está muuuy cerquita. 





Y qué lindo que siempre me cruzo con una mini yo tejedora!




Día completo, si los hay. A la tarde nos encontramos en el salón Melipal para la clase vespertina. Qué hermoso centro cultural!!!








Una cabecera con bellísima luz natural, junto a los sponsors.




Afortunadamente siempre encontramos voluntarias que se ofrecen a modelar.



Y también siempre se encuentra gente dispuesta a colaborar. Este pizarrón lo prestó el Jardín de Infantes y Pao lo decoró con lana!!!





Tomando nota de la Teoria de los Tapados.





Silvano y Pao, alias "Los chicos de la Casa de las Lanas", en Esquel.
De un simple mensaje, a una fiesta de lanas y entusiasmo.

















Más de 150 personas nos acompañaron!!!!





 Toda la troupe de la Casa de las Lanas

















viernes, 21 de marzo de 2014

Falda en microfibra


Materiales

300 g de microfibra de Hilados LHO en verde, uva y bordó.
Aguja de crochet número 7.

Tejer un aro de punto cadena de la medida de la cadera.
Vuelta 1: verde. Toda en punto vareta.
Vuelta 2: verde. 3 varetas juntas, un punto cadena. Saltear tres puntos de base. Repetir.
Vuelta 3: uva. 3 varetas juntas, dos puntos cadena. Repetir.
Vuelta 4: bordó. 3 varetas juntas, dos puntos cadena. Repetir.
Vuelta 5: bordó. 4 varetas juntas, dos puntos cadena, tres varetas juntas, dos puntos cadena. Repetir.
Vuelta 6 y 7: verde. 4 varetas juntas, dos puntos cadena. Repetir.
Vueltas 8 y 9: uva. Todas punto vareta.
Vuelta 10: bordó. 3 varetas juntas, un punto cadena. Repetir.
Vuelta 11: bordó. 3 varetas juntas, dos puntos cadena. Repetir.
Vueltas 12 y 13: verde. 4 varetas juntas, dos puntos cadena, tres varetas juntas, dos puntos cadena. Repetir.
Vueltas 14 y 15: uva. Igual a las 12 y 13.
Vuelta 16: toda punto vareta.
Dar vuelta la prenda. Tejer en la cintura dos vueltas de medio punto en color bordó. 
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martes, 18 de marzo de 2014

Los colores de Salta


Algunos lo experimentan al gritar un gol. 
Otras al comprarse una  linda cartera. 
Muchos al comerse un conito de dulce de leche con los ojos cerrados o una pizza de parados en la calle Corrientes.
Todo ese éxtasis yo lo experimento en las ferias artesanales de Salta.
Esta vez fui al...





Una vieja casona que no puede ser más bella





Me emociona ver en cada artesanía el cariño y profesionalismo puesto por cada artesano. 
Me produce admiración ver cuál es su técnica y descubrir cuánto tiempo le ha dedicado a su trabajo. 
Así encontré unos almohadones tejidos, cada uno con etiqueta y el nombre de quien lo tejió!




Unas ídolas Nilda Liendro y Vitalia Yapura!





Algunos de estos ya están en mi sillón






Y estos ya están en mis cadeiras.







Pero afuera del mercado, en frente, también encontré bellezas, a las que no me pude resistir.










Mantas, una de las cuales ya está en mi living












Gorro super colorido







Y mi pregunta al espejo: No estoy un poco grande para estas cosas?
























Ma sí! Yo me lo compro!




























Bordados, tulmas y más tulmas!!!





Y, por supuesto, la comida de Salta no se queda atrás.




Cómo olvidarme de las empanadas de charqui de Doña Salta.








Y del dulce de cayote






Salta. 

Ciudad de lanas, colores y sabores inolvidables.

Gracias Salta por recibirme siempre tan bella. 



Y gracias Familia Fainguersch por tanto cariño y hospitalidad!!!










viernes, 7 de febrero de 2014

Mi lindo San Martín de los Andes











Años noventa.

Como joven veinteañera me enamoré de una ciudad chiquita, con mil postales, con identidad patagónica, madera, lagos, montañas, álamos, flores, nieve. Todo bonito. En verano y en invierno.




Fueron varios los años que la visité, logrando sentir que conocía todos sus secretos.
Allí me conecté, o reconecté, mejor dicho, con mi parte creativa del tejido.
Un día, creo que en 1994, inspirada en esta ciudad, tejí una campera con flecos que terminaban en bolitas de madera. Un suceso. Todos tenían un comentario para hacer al respecto y casi diría que fue el inicio de lo que es mi presente tejedor. (Ya encontraré esa foto para mostrar).

Y hoy, varios años después, volví a San Martín.






Para aprender algunas otras actividades









Insistir en las mismas de siempre








Aprovechar el frío para lucir mis creaciones






Enamorarme de una fila de canoas en Quila Quina





Castigarme con una merienda






Detenerme en el Cerro Bandurrias para escuchar el viento, que hace a las ramas chocarse entre sí.





Y también para dar clase!!!!!!




Esta vez llegué con una bolsa enooooorme de tejidos, todos hechos con lo mejor de mí. Y un grupo de gente convocado por Graciela Fortino, de Meli Lanas, esperaba en la Biblioteca 9 de Julio a que le enseñe todo lo que hay para tejer en esta temporada 2014. 











Hicimos magia con rectángulos tejidos en crochet o dos agujas: desde gorros y sacos con capucha, hasta zapatitos, pantuflas y mitones. También alamares, tapado circular y la técnica del crochenit. Todo sencillito y accesible el temario 2014. (Gracias Doña Cata por tus fotos!)


Y pasó lo que nunca antes:
Tanto nos entusiasmamos que se hicieron tres horas de clase!!!!
Fue mucha alegría, anécdotas, consejos compartidos entre todas, fotos, merienda. Siempre que nos juntamos tantas tejedoras termina pasando lo mismo. Nos sentimos como niñas en un recreo de escuela!
Y terminamos yéndonos, sólo porque afuera había familia y gente que se preguntaba por nuestra suerte.
Salí feliz.
Llena de energía por tanto cariño recibido de todas las sanmartinenses. Fue una verdadera fiesta!!
Gracias. Mil gracias, San Martín de los Andes.
Tantos años y me seguís sorprendiendo!